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Ciclopista de Ciudad de México

Un más o menos imparcial review de la ciclopista.


Dos carriles en la ciclopista.

Dos carriles en la ciclopista.

El ciclismo se ha puesto de moda últimamente, aunque no necesariamente por las razones correctas. Todos recordamos las declaraciones ridículas de Fidel Castro a principios de los '90, de que Cuba estaba a la par de los países desarrollados (como aquellos de la región del Benelux) porque usaría muchas más bicicletas que vehículos motorizados... olvidando mencionar que, de todos modos, la escasez generalizada de petróleo y gasolinas no permitiría otra solución. La más reciente apuesta fue por el gobierno de 'Marchelo' Ebrard de que oficiales de su gobierno tendrían que llegar a sus trabajos en bicicleta el primer lunes de cada mes, al menos. Declaraciones que alzaron las cejas de muchos que, atinadamente, no querían arriesgar sus vidas en el tráfico imposible de México.

Señalamientos en la ciclovía.

Señalamientos en la ciclovía.

Pero la suspicacia y justificada desconfianza no deben ser suficientes para impedir que otros quieran practicar este deporte, así que aquí viene un más o menos imparcial review de una ruta ad hoc: la Ciclopista de Tlalpan.

Ruta de la Ciclopista Rural de Tlalpan

Los pros:

  • Son tramos tienen una anchura suficiente (entre metro y medio y dos metros) para que quepan dos carriles para bicicleta, siguiendo los lineamientos del equivalente motorizado: circulación por la derecha, rebase por la izquierda; líneas en el centro. La anchura no es uniforme en todo momento, pero es el promedio.
En medio del bosque.

En medio del bosque.

  • La ciclopista se encuentra en buenas condiciones, y es relativamente nueva (3 años). El material es exclusivamente concreto, y salvo algunos tramos (pequeños) donde el agua se encharca y desgasta un poco la vía, todo lo demás está bien. [No contando la ocurrencia natural de lodo en algunos tramos ni excremento de oveja en la zona de Topilejo] Además, hay comuneros que mantienen la pista limpia de basura: los vemos con sus overoles haciendo limpieza.
  • Es una alternativa para hacer ciclismo sin tener que salir de Ciudad de México.
  • Cuenta con barrotes metálicos para impedir la circulación de autos sobre la pista, sobre todo en las intersecciones con las calles, y a lo largo de intervalos regulares.
Vista de la ciclopista en el Ajusco. GoogleEarth.

La ciclopista en el Ajusco. GoogleEarth.

  • Cuenta con distancias señaladas a lo largo del camino, para saber en qué kilómetro anda uno.
  • Hay varias 'estaciones' donde uno puede comprar repuestos de bicicleta (lo básico: cámaras, frenos, refacciones de todo tipo), que cuentan con baños y personal atendiendo. Estas estaciones tienen mapas que, aunque no establecen con claridad dónde anda uno, sí dan información cultural, ya sea sobre flora y fauna o algún volcán famosón por el área.
  • Es relativamente segura. Es común ver gente que hace caminata o jogging a lo largo del camino, aunque hay que tomar en cuenta que está hecha en lo que antes fue la vía del ferrocarril, por lo que hay asentamientos irregulares a los lados, paracaidistas sobre terrenos federales y, en consecuencia, no precisamente la gente más 'nice,' por lo que no se descarta el nivel de propensión a algún asalto como en las colonias obreras.
Bordeando las barrancas.

Bordeando las barrancas.

  • Es 'relativamente' un camino plano. Quisiera enfatizar 'plano:' debido a que está hecho sobre un camino que antiguamente utilizó el tren, la inclinación no es muy pronunciada. Pero, particularmente si se toma la dirección hacia Cuernavaca, el camino es una cuesta 'constante pero mortal,' casi imperceptible a la vista, pero un poco demandante en un esfuerzo prolongado.
  • La naturaleza. En Tlalpan, hay vistas majestuosas de la ciudad desde las alturas, el olor a pinos y el sentimiento de transitar en áreas protegidas, con la flora y fauna de la región.

Los Contras:

  • Definitivamente no es una opción para andar en la ciudad. No es posible, por ejemplo, utilizarla como una alternativa para el tráfico y llegar de un lado a otro fácilmente, porque no cubren más que la parte poniente de la ciudad. Si hubiera un circuito concéntrico a Periférico, más una ruta paralela a Insurgentes y uno que otro eje, cubriría un área bastante amplia... pero no es así.
Final de la Ciclopista.

Final de la Ciclopista.

  • Quienes usan más la pista, curiosamente, son los peatones, que pueden trasladarse sobre ella. En algunos tramos se ven pilotes destruidos con el propósito de que vehículos motores circulen por ahí.
  • Como mencioné antes, también pastores pasan por ahí, y es inevitable ver en algunos tramos excremento de oveja por la vía. Las zonas de pastoreo del Ajusco particularmente susceptibles.
  • Termina hasta Fierro del Toro, por lo que llegar a Tres Marías debe hacerse sobre la vía del tren o la carretera federal. La primer opción algo incómoda... la segunda bastante peligrosa.

Los 3 Robertos are back

Los 3 Robertos.

Los 3 Robertos.

La historia se desenvuelve así: iniciamos a la altura del Estadio Azteca, para buscar llegar a la ciclopista a la altura de San Jerónimo. De hecho, tomamos la ciclopista por ahí entre Rómulo O'Farril y Avenida Toluca, en la delegación Álvaro Obregón, cosa que nos tomó como hora y media, para sortear el tráfico de la ciudad (Avenida Universidad, Metro Copilco, Eje 10, etc.). Enfatizo este punto, porque aunque más o menos cerca de ella, al menos geográficamente, el usuario promedio tendría que buscar transportar las bicicletas en un vehículo hasta llegar a la ciclopista. Esto podría explicar, al menos en parte, por qué no muchos ciclistas se ven en ella, salvo quienes viven en la zona. No necesito describir cuán inconsciente es el conductor para con los ciclistas: se te cierran para impedir el paso en los cruces, pasan a milímetros de ti, intimidan, en fin.

Cerca de Topilejo.

Cerca de Topilejo.

Una vez en la vía, no obstante, es grato poder transitar sin obstáculos. Como mencionamos antes, el trayecto hacia el Ajusco es una pendiente constante. Todo de subida cuando menos por unos 30 kilómetros, hasta llegar a la Cima. Unas muy lentas 4 horas de pedalear, desde Álvaro Obregón.

Lo triste de este caso es que una vez que se llega a la cima, es realmente muy poco el tiempo que se tiene de cuesta, pues tan sólo unos minutos después se llega al fin de la pista, marcada por dos bloques de concreto y un camino lleno de piedras por delante. Bienvenidos a Fierro del Toro. Se ha dicho que en este lugar han ocurrido muchos secuestros. Nosotros decidimos hacer este trayecto un jueves, pensando en que el lugar sería menos popular que durante los fines de semana. Nuestra muy personal recomendación es llegar a la Ciclopista por la carretera del Ajusco, y de ahí llegar a Ciudad de México... casi todo el camino de bajada. Comiendo distancias con un pedaleo suave y con la gravedad a favor.

Un paisaje antes de La cima.

Un paisaje antes de La cima.

Pero la cuesta trae sus recompensas: la vista de la ciudad sería inmejorable si la contaminación no fuera tan presente. En partes donde uno anda prácticamente en las laderas del monte, la belleza majestuosa de las barrancas es un plus. El aire limpio, con olor a pino y oyendo a las aves trinar.

Reflexiones

Nos parece muy positivo el hecho de contar con vías como ésta para el esparcimiento. El costo debe ser mínimo comparado con tender kilómetros de vías para automóviles: una capa simple de concreto basta en comparación con la elaborada y costosa carpeta asfáltica. Debido que las bicicletas no pesan gran cosa, el desgaste que sufre la vía se debe, principalmente a la erosión del agua.

La vista desde la Vía.

La vista desde la Vía.

Sería realmente muy positivo contar con vías a lo largo de toda la ciudad. No solamente en el poniente. Llegar de un lado a otro de la ciudad en bicicleta sin tener que exponer la vida es algo que merece la pena ser posible, ¿por qué no?

Notas del recorrido:

Tiempo estimado: 4-6 horas


Más fotos

Bicicletas en la vía Bosque de Pinos Una casita peculiar en el camino. La ciclopista en el Bosque de Tlalpan. Un alto en el camino. Maldita cima. Roberto Hoyos en la bici. Roberto Hoyos en la ciclovía. Roberto Hoyos en el monumento. Roberto Hoyos descansando. Roberto Hoyos en el bosque.
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