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Residencias de Santa Anna

'Ricas y Famosas' hizo que miles de jovencitas cambiaran 'Eres' por 'Quién.' Vicente Fox nos presume su rancho luego de un frugal sexenio, pero palidece contra la versión decimonónica del Jet Set.

También en este sitio

La tumba de Santa Anna.- El Tepeyac, y descripción física del personaje.

Importante:

Hacienda de Paso de Varas.

¿Paso de Varas?
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Jul. 15, 2008: Esta página necesita urgente actualización. De nueva cuenta la historia del personaje elude. En fechas recientes, numerosos correos han objetado la veracidad de la Hacienda Manga de Clavo en Puente Nacional, por lo que parece ser la Hacienda Paso de Varas (izquierda). Autoridades de Puente Nacional tienen la versión de que el casco de la hacienda es en realidad Paso de Varas. Al mismo tiempo, varias personas coinciden en mi primera observación.

Antes de votar por uno u otro bando, he decidio regresar a las fuentes bibliográficas para compensar la imposibilidad de reanudar una nueva investigación in situ. Lejos de toda pretensión por aseverar lo incorrecto o lo correcto(así es Clío, abierta a interpretaciones y teorías), me satisface saber de una nueva generación de personas dispuestas a desenterrar la historia nuevamente, y ver a los personajes en dimensiones distintas. Mi agradecimiento para quienes han aportado nuevo y valioso material. Muy pronto habrá actualizaciones al respecto.

Manga de Clavo (?) / Paso de Varas (?)

Hacienda de Manga de Clavo.

Hacienda de Manga de Clavo. (?)
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Este lugar vio el ascenso y las glorias del personaje. Aquí donde se retiraba luego de tomar posesión en Palacio Nacional, o después de alguna batalla, hasta que la 'patria' le requiriera de nuevo. No lo culpo. No cambio la tranquilidad y la calidez de los jarochos por las insidias palaciegas de la capital. Las crónicas narran el paso de políticos tanto liberales como conservadores a esta hacienda, y es aquí desde donde efectivamente se despachó desde 1825 hasta 1842. Fue la residencia más famosa de Santa Anna y, paradójicamente, hoy está abandonada y olvidada.

Hacienda de Manga de Clavo. Vista Frontal.

Vista frontal de Hacienda.
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Para 1823, Santa Anna es fundamental en derrocar a Iturbide y permitir el ascenso de Guadalupe Victoria. En 1824 concibió la idea de invadir Cuba desde Yucatán (pero Guadalupe Victoria, consciente de sus intenciones, le retira el mando de las tropas). No vaya a ser que se le adelante a Fidel Castro. A partir de ese momento, su asenso sería vertiginoso, primero permitiendo la llegada al poder de Vicente Guerrero, quien le nombra comandante de Veracruz en 1828 y luego enfrentando la invasión española de Barradas, en 1829. Héroe nacional en 1830 por la Batalla de Tampico, su llegada a la presidencia no fue sino hasta 1833, tan sólo para retirarse a su Hacienda.

Hacienda de Manga de Clavo. Vista Trasera.

Vista trasera.
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Manga de Clavo representa el momento de mayor prosperidad de Santa Anna. Es testigo de sus mayores victorias y sus mayores alegrías. El tiempo en que habitó esta hacienda es el mismo que duró su matrimonio con Inés de la Paz García, aproximadamente. A la muerte de ella, él iría a habitar la hacienda el Lencero, con Dolores Tosta.

Hacienda de Manga de Clavo.

Hacienda de Manga de Clavo.
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Manga de Clavo se encuentra en la localidad de Puente Nacional [debatido], apenas un poblado de menos de 20,000 personas, según el censo de 2000. Se encuentra a medio camino entre Xalapa y Veracruz, justo antes de llegar a Paso de Ovejas. El clima, así como la vegetación, son de un lugar tropical. Apenas a escasos 30 minutos de Xalapa, que tiene una altitud de 1200 m, Puente Nacional (antes Puente del Rey) se encuentra a una altitud de 100 metros sobre el nivel del mar. La hacienda está en ruinas, sólo quedando en pie las paredes, pero cuyos arcos, techumbres, y pisos, han sido destruidos por el tiempo, el vandalismo y el olvido. Se encuentra justo en la entrada del poblado, apenas perceptible en una loma tímida del lado derecho de la carretera, entre la hierba crecida.

Hacienda de Manga de Clavo. La búsqueda del oro.

Paredes rotas. La búsqueda del oro.
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Las paredes son de 40 cm de grosor, lo que le ha permitido resistir el paso del tiempo. Como todas las construcciones coloniales de aquella época, el techo es alto, de aproximadamente 4 metros de altura. Con toda seguridad habrían utilizado teja de adobe, lo cual permite que sea impermeable en tiempo de lluvias.

Mapa de la Hacienda de Manga de Clavo, el Lencero y Cerro Gordo.

Mapa indicativo de las haciendas.
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Es difícil imaginar a la hacienda en sus momentos de esplendor. Los vestigios indican que el camino y la entrada debieron ser empedrados. Existe una especie de dolme en el sitio que ocuparía una fuente, y escalinatas de media luna en la fachada. Hay numerosas habitaciones, todas conectadas una con otra por medio de puertas amplias y altas. La construcción tiene forma de una herradura cuadrada, donde la fachada es la parte plana y amplia, y los brazos rodean un patio central, cuadrado. Las caballerizas se encuentran en uno de los extremos, se reconoce por las ventanas en lo alto del muro.

Hacienda de Manga de Clavo. La bandera.

La bandera. Viejo vestigio.
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Como todas las construcciones españolas de la época, la construcción tiene un patio central y pasillos techados alrededor de los edificios, soportados por columnas, como se verá en la Hacienda de Lencero. Los ventanales son amplios, casi como si fueran puertas, pero como a medio metro del suelo, y con un nicho como marco exterior. Con probabilidad estas ventanas, con bisagras a los costados, estuvieron protejidas con herrería de barrotes, en el exterior. Esto puede apreciarse en las poblaciones veracruzanas todavía al día de hoy.

Por desgracia, el vandalismo ha dañado mucho a la propiedad, en cuya fachada se encuentran los vestigios de viejas propagandas políticas (del PRI), vandalismo en pocas palabras, y deterioro de las paredes con inscripciones del tipo 'Lupita Te Amo.' Por supuesto los cazadores de tesoros, sabiendo bien quién habitó la propiedad han perforado las paredes en busca de 'ollitas.' Es común ver en las paredes boquetes que las cruzan de lado a lado, a intervalos regulares. De igual manera se aprecian excavaciones en los cimientos, que con seguridad son intentos de algún vival por hallar algún 'entierrito.'

Hacienda de Manga de Clavo. La cañada.

La cañada.
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Detrás de la hacienda hay una cañada, y hasta el fondo un río que seguramente en tiempo de lluvias debe crecer bastantes metros. El asentamiento de la población está muy próximo a la hacienda, pero hay indicación de que son recientes, y no se aprecia que los materiales usados sean los mismos que alguna vez se utilizaron en la hacienda, por lo que el pillaje debió haber iniciado poco después de la incautación de los bienes de Santa Anna, en 1855, por Juan Álvarez, y entregados a la Suprema Corte, que los remató poco después. No se sabe a ciencia cierta qué dueños sucedieron después. Pero la turbulencia política que asoló al país hasta bien entrada la década de los '30 hacen imposible un seguimiento fidedigno. Acutalmente ostenta letreros que señalan al casco de la hacienda como propiedad municipal.

Sea ésta o no la hacienda, lo cierto es que fue ocupada por los Norteamericanos durante la guerra del '47. Se encuentra custodiada por los fuertes de San Fernando y la Atalaya de la concepción.

La otra hacienda

Cerca de Vargas, Ver.

Cerca de Vargas, Ver.
Un pozo solitario. Click para ampliar.

Otra candidata para Manga de Clavo se 'encuentra' cercana a la población de Vargas, en Veracruz, a 30 minutos del puerto, por la carretera vieja a Xalapa, en un camino de terracería, donde antiguamente había estacion de ferrocarril porfiriana. Lo que queda es el equivalente arqueológico de encontrar un diente fosilizado de un dinosaurio. De la hacienda, lo único que queda relativamente intacto es un pozo (ver imagen a la derecha) y vestigios de una escalinata (abajo). La tradición oral indica que también había un túnel, que fue cubierto por los habitantes. Lo demás parace haber sido destruido por la misma población. (¿Turba con tintes políticos? ¿Una forma rápida de obtener material de construcción para las casas de la zona tal como en Puente Nacional?)

 

Hacienda El Lencero

Hacienda de Lencero.

Hacienda del Lencero.
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Habiendo yo nacido en Xalapa, encuentro a esta propiedad mucho más de mi gusto personal. Los bosques y el clima templado la hacen ideal para mí. Pero para Santa Anna, criado en el puerto de Veracruz, las temperaturas tropicales (¡y vaya que lo son!) de Manga de Clavo debieron haber sido su predilección.

Esta hacienda fue adquirida por Santa Anna en 1842, pero no la llegó a ocupar permanentemente sino hasta 1844, cuando contrajo nupcias con Dolores Tosta, a un mes de la muerte de Inés. La capilla fue construida ex profeso al enlace.

Hacienda de Lencero. El portón.

Desde el portón.
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Aunque nominalmente la tuvo durante más de 10 años, en realidad fue muy poco el tiempo que pasó en ella, pues entre el tiempo que pasó sofocando levantamientos—una ocurrencia realmente rara en el pacífico México entre 1810 y 1929, una corta estancia en la Habana, la campaña en Texas en 1846 y la invasión norteamericana en la Guerra del '47, culminando con la rebelión de Ayutla por Juán Álvarez (1855), en realidad no pudo disfrutar de esta hacienda como lo hizo en Manga de Clavo. Las crónicas cuentan que ocupó la planta alta del Lencero (en contraste, Manga de Clavo sólo tenía una planta), y que gustaba de pasar largos ratos en la hamaca, nadar en el lago artificial que era la piscina de su propiedad, y las peleas de gallos. Alta política nacional, según se ve.

La capilla de la Hacienda de Lencero.

La capilla de la Hacienda.
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Esta hacienda fue construida por uno de los soldados de Cortés, hacia 1525, gracias a una merced real. Como las distancias se medían a caballo, era paso obligado para quien viajara de Veracruz, y es aquí, en las afueras de Xalapa (unos 5 kilómetros de la Plaza Américas), donde una posada se volvía sitio estratégico. Era la última construcción. Todavía en 1960, el Lencero distaba bastante de la Ciudad de Xalapa, a cuyos lados del camino Real había bosques y fincas. Ahora, la mancha urbana está a unos pocos kilómetros del lugar.

Los pasillos de la Hacienda de Lencero.

Los pasillos de la Hacienda.
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Frances Calderón de la Barca describe en su libro Life in Mexico a estas dos haciendas. Las distancias que narra no coinciden, lo que restan validez a que Manga de Clavo se encuentre en Puente Nacional. En fin.

La piscina es artificial, haciendo un dique en lo que de otra forma sería un riachuelo en una cañada. Hoy en día se aprecian patos en sus aguas, pero en su día hubo cisnes (yo hubiera exigido dodos). El clima es templado, mucho más habitable. La higuera junto a la propiedad es un árbol inmenso que data desde los tiempos de la conquista. Debajo de ella Santa Anna puso una gallera.

Cerro Gordo

Cerro Gordo.

Cerro Gordo. La batalla.
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Veracruz, la 4 veces heroica, fue capital del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave durante muchos años, pero la vulnerabilidad a la que se encontraba estando en la costa quedó tan manifiesta que los poderes fueron trasladados a Xalapa, un lugar más defendible de acuerdo a los criterios de la época—esto fue antes de que se desarrollaran los misiles intercontinentales. El puerto, todavía muchos años después de la independencia, siguió siendo fustigado por la fortaleza de San Juan de Ulúa, en manos españolas. La ciudad, como primer línea de defensa del país, fue testigo de varias invasiones, y era también vulnerable a buques cañoneros, de los cuales México poseía exactamente cero. Para los extranjeros, el puerto de Veracruz era un lugar horrible, de bajo cabotaje, donde cundía el vómito negro. Cuando los norteamericanos desembarcaron en Veracruz, encontraron sólo planicies hasta llegar a unas cañadas, que indican el inicio de la cordillera. La primera y más notable de las elevaciones es Cerro Gordo. Aquí Santa Anna perdió la batalla, desoyendo el consejo de sus artilleros para ocupar las colinas. Para quien conozca el rumbo, esas mismas cañadas llevan al centro mismo de la ciudad de Xalapa, y fueron la ruta de escape de Santa Anna, quien se replegó para Puebla. Es común ver personas con detector de metales para desenterrar viejas balas de cañón.

Chapultepec

Castillo de Chapultepec.

Castillo de Chapultepec
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La historia triste de nuestra participación ante las tropas gringas estuvo plagada de infortunios. Puebla fue tomada sin dificultad, por no decir con repiques de campana. Por qué no se atacó desde Perote no lo sé. Las fuerzas de Winfield Scott habrían de llegar hasta la Ciudad de México, en ese entonces una serie de poblados vecinos (Molino del Rey, Churubusco, Chapultepec, etc.), rodeada de fortalezas, pero con una logística difícil de mantener. Si apreciamos mapas de la urbanización del Distrito Federal, para 1910 sólo existe un pequeño corredor que une al centro histórico con Chapultepec, el Paseo de la Reforma, pero en tiempos de Santa Anna, era en efecto un bosque, en el que el Castillo estaba a penas siendo remodelado para albergar la Academia Militar. Era la última loma que les permitía el dominio de la Ciudad, plana en su mayor parte.

Paseo de la Reforma desde Castillo de Chapultepec.

Paseo de la Reforma. Antiguo bosque.
La historia y la modernidad.
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Ocupada la ciudad y con la bandera de las barras y estrellas ondenando en Palacio Nacional, Santa Anna pretende seguir hostigando a las fuerzas norteamericanas desde la meseta de Puebla, pero es destituido por Manuel de la Peña y Peña, quien firmó los tratados de Guadalupe Hidalgo, en los cuales un robo consumado se convierte en una legítima compra-venta ("una oferta que no podíamos rechazar," así como en el padrino, si Luca Brasi nos pone la pistola en la sien, aunque nos las demos de santurrones). Santa Anna entonces consigue un salvoconducto para Jamaica y llega a Colombia (en ese entonces Nueva Granada), donde vive por unos años. Los últimos tranquilos antes de su largo ocaso.

Turbaco

Alcaldía de Turbaco, antigua casa de Santa Anna.

Alcaldía de Turbaco.
Antigua casa de Santa Anna.
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Turbaco, cerca de Cartagena de Indias, actual Colombia, es un apacible pueblo cerca de la costa, caluroso también, donde Santa Anna vive durante la Invasión Francesa y el Segundo Imperio. Es un pueblito salido de alguna novela de García Márquez. Irreal, fuera de tiempo. Macondo, carajo. En apariencia, Santa Anna tuvo un tiempo feliz, tendido en la hamaca, leyendo sobre Bolívar, y organizando peleas de gallos.

Para la población local, la llegada de Santa Anna es una bendición, quien cuyas inversiones permiten cierta prosperidad al lugar. En las dos temporadas de 3 años en las que Santa Anna vive ahí durante la década de 1850, la población no rebasa los 5 mil habitantes.

Turbaco, Colombia.

Turbaco, Colombia.
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La finca que él confiscó se llamaba la Rosita, y actualmente es la alcaldía municipál. Una pequeña placa existe, con la leyenda, 'Aquí vivió Antonio López de Santa Ana' (sic.). El nombre de la avenida, por supuesto, Avenida República de México.

Otros Sitios

Santa Anna vivió en la Quinta Loreto, actualmente un hotel, en Mérida, cuando fue gobernador de Yucatán. La ocupó en 1824, durante seis meses.[1] Ver imágenes de la Quinta/hotel.

En uno de sus testamentos se menciona la hacienda de Boca del Monte (que vendió en 1857, rumbo al exilio). No se menciona ninguna construcción, salvo un jacal (probablemente del ranchero) ya que era una hacienda ganadera. Se encuentra a 15 minutos de Huatusco. Desde el puerto se llega por la antigua carretera a Huatusco. [2]

Para 1859, Santa Anna mudó su residencia a Saint Thomas, en las Islas Vírgenes. Un sitio de clima antillano ciento por ciento. Es probable que haya pasado un tiempo más bien triste, luego de saber que su hacienda la Rosita fue confiscada, y no poder acoplarse a una población que hablaba una lengua extraña y, se presume, odiada para él, el inglés. A pesar de los paisajes paradisíacos. Actualmente un hotel.

Tacubaya

Hay evidencia sólida que afirma que Santa Anna también tuvo una casa en Tacubaya, y todo parece indicar que fue en el actual Colegio Luz Saviñón. [3] No es de extrañarnos, ya que fue casa también de del Virrey Juan de Palafox y Mendoza. Un depa modestito como se puede ver.
Ver patio del Colegio de Tacubaya (Panoramio/GoogleEarth)
Ver frente del Colegio de Tacubaya (Panoramio/GoogleEarth)

Según las pinturas de la época, Tacubaya era un poblado retirado de la ciudad, con una vista magnífica de los volcanes y los bosques. Los cerros hacia el oeste de Tacubaya ofrecían una vista de los, alguna vez grandes, lagos de Xochimilco, Texcoco y Chalco.

La casa de San Ángel

Casa de Fagoaga, San Angel.

Casa de Fagoaga, San Angel.
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Ubicada en la delegación Álvaro Obregón, antes el poblado de San Ángel (ahora prácticamente absorbido por la gran ciudad), se encuentra la casa del Mayorazgo de Fagoaga. Fue propiedad de Francisco Fagoaga Villaurrutia (ministro de relaciones exteriores en 1832) en el gobierno de Bustamante, y descendiente de una de las familias más ricas en el Virreinato (presumiblemente también después de la Independencia). Poco después de una de las tantas llegadas al poder de Santa Anna, Fagoaga dejó México y se fue a vivir a Europa. Regresaría tiempo después, y moriría en Ciudad de México en 1851. Se dice que durante la Invasión Norteamericana del '47, esta casa fue ocupada por Santa Anna. Es difícil imaginar el grado de caos en aquella época, así como el carácter de la ocupación de Santa Anna, legal o extra-legal.

Bolívar 15, la última morada

Casa de Bolívar 15.

Bolívar 15, Centro Histórico.
La última casa de Santa Anna.

Lo que sí se sabe es que la casa de Bolívar 15, en el mero Centro Histórico, fue la última casa de Santa Anna, que compartió con Dolores Tosta. Su muerte, y la tragedia de haber vivido tanto como para pisotear su propio mito, fue el nadir de una historia con muchos altos y bajos. Santa Anna murió a los 82 años, de diarrea que lo aquejaba de días atrás. Murió pobre, según dicen, aunque la casa no tiene la pinta de ningún jacal.* Vio prácticamente enterrar a todos sus aliados y enemigos. Sus restos yacen hoy en el Cerro del Tepeyac.

* Es probable (no verificado por el autor) que la casa haya estado a nombre de Dolores Tosta.

Casa donde murió Santa Anna, Centro Histórico, México DF.

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Créditos Fotográficos

Fotografías de Chapultepec, Cerro Gordo, Lencero y Puente Nacional, por Roberto Hoyos.

Fotografías de Turbaco, Colombia, por Bernd Koenemann, quien gentilmente otorgó permiso para publicarlas. [Sitio de Bernd Koenemann]

Fotos de las casas de San Ángel, Bolívar, y los restos de la hacienda de Vargas, por Jesús Arturo Salas Segura, quien planea publicar un libro de fotografías de las casas de Santa Anna.

Otros créditos

[1] Información de la casa de Yucatán, proporcionada por el Dr. Rafael A. Yates

[2] Información de la hacienda de Boca del Monte, por Jesús Arturo Salas Segura

[3] Información de la casa de Tacubaya por Fernando Monterrubio Gross.

 

Más imágenes


'Manga de Clavo'

Hacienda de Manga de Clavo. La cañada. Hacienda de Manga de Clavo. La cañada. Hacienda de Manga de Clavo. La cañada. Hacienda de Manga de Clavo. La cañada. Hacienda de Manga de Clavo. La cañada. Hacienda de Manga de Clavo. La cañada.

Vargas, Veracruz

Vestigios de una escalinata.

'Lencero'

Entrada a la Hacienda del Lencero Los principales edificios Lencero. El lago.

'Turbaco'

Alcaldía de Turbaco Vista de Turbaco.

'San Ángel'

Placa de Fagoaga

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