Ensayo intitulado Natural Killers, turning the tide of the battle por el Mayor David S. Pierson y perteneciente al dominio público.
Salí para saludar al comandante de la compañía de tanques mientras se aproximaba al centro de operaciones táctico. Este hombre era un vecino y amigo, pero no era el mismo soldado al que había instruido tres días antes. Después de 72 horas de combate, su ojos se habían sumido y oscurecido. El lado izquierdo de su rostro estaba manchado de yodo y vendado para cubrir una herida de bala que había recibido 14 horas antes. Estaba tan distante e imparcial mientras describía un incidente que había ocurrido tan solo horas antes. Su compañía había encontrado con dos camiones iraquíes moviéndose a través del frente. Los camiones explotaron y los iraquíes saltaron fuera de ellos en llamas. La compañía entonces los liquidó con ametralladoras montadas y un solo cartucho que vaporizó el soldado al que pegó. Mi amigo esstaba claramente sacudido por el episodio. Este hombre era un guerrero. Las circunstancias lo habían hecho un asesino.
Mi amigo no era un asesino natural. Un asesino natural es una persona que tiene una predisposición a matar--disfruta el combate y siente poco o no remordimiento acerca de matar al enemigo. Estos hombres han existido a lo largo de la historia militar, y sus proezas frecuentemente han sido aclamadas como heroicas. Constituyen menos del 4 por ciento de la fuerza, aunque algunos estudios muestran que hacen casi la mitad de la matanza. Estos hombres raramente se distinguen antes del momento de jalar el gatillo. Es solamente hasta que el humo se ha dispersado que el completo impacto de sus logros es visto. Es importante identificar a los asesinos naturales antes del combate, porque estos soldados son un recurso vital y una desventaja potencial--posicionándolos correctamente en una unidad pueden cambiar el curso de la batalla. Para entender mejor a estos soldados uno debe entender qué hace a estos soldados matar, las características de los asesinos naturales y sus capacidades y limitaciones en el campo de batalla.
La mayoría de los soldados son, sin saberlo, objetores de conciencia. Tratan de evitar tomar una vida humana. Esto no es algo malo. Más bien, es el reflejo de una fuerte educación moral. Llevar a los soldados a que jalen el gatillo contra otro ser humano requiere gran esfuerzo. En la Segunda Guerra Mundial, el general S.L.A. Marshall estudió las relaciones de fuego en unidades de infantería y concluyó que sólo 15 a 25 porciento de los infantes siquiera dispararon sus armas en combate. En general, aquellos en especialidad y armas servidas por pelotón eran disparadores, mientras que los que no disparaban eran exclusivamente carabineros. En "On Killing", David Grossman señala que que hay tres cosas que hacen a los soldados matar: condicionamiento, experiencia reciente y temperamento.
Los soldados pueden ser condicionados individual y colectivamente para jalar el gatillo. Condicionamiento individual incluye armas y rangos de rifle donde blancos con forma humana son levantados y rápidamente disparados sin pensar. La respuesta de jalar el gatillo se vuelve automática. Supervisión cercana también afecta la tasa de disparo. Los hombres jalan el gatillo más frecuentemente bajo supervisión o en grupos, he aquí el por qué de relaciones más altas de disparo en armas clave. La artillería, la más grande asesina en el campo de batalla, siempre ha matado en equipos. Indirectamente condicionamos a los soldados a matar entrenándolos como equipos de muerte. Reconociendo que los hombres han tenido que ser condicionados para disparar, el ejército cambió sus programas de entrenamiento después de la Segunda Guerra Mundial, y las tasas de disparo durante la Guerra de Korea aumentaron 55 porciento. Esta figura alcanzó 95 porciento durante la Guerra de Vietman. A los soldados se les puede enseñar a jalar el gatillo, pero eso no garantiza que la bala alcanzará el blanco.
Experiencias recientes, como la muerte de un camarada, pueden provocar que los soldados maten al enemigo fuera de venganza o frustración. Esta es una condición temporal resultado del estrés de combate. Se basa en la emoción y puede irse tan pronto como ocurrió. En un hospital de campo en Vietnam, un vietcong se salió de la cama y usó una botella rota para cortar la garganta de un australiano que yacía a su lado. El doctor americano, que había trabajado horas para salvar la vida del australiano, tomó una .45, la introdujo en la boca del vietcong, y sin mayor consideración por el juramento hipocrático, le voló los sesos. Cuando se percató de lo que había hecho se volvió loco y lo tuvieron que embarcar a casa. Mientras que tratamos de condicionar emocionalmente a los soldados mediante propaganda tiene un efecto poco duradero sobre ellos en el campo de batalla.
Un temperamento para matar existe entre algunos seres humanos. Marshall, identificando a los guerreros de campo, dijo, "los mismos nombres continuaron reapareciendo teniéndolos tomando la iniciativa, y relativamente pocos nuevos nombres fueron añadiéndose a la lista día con día". Un estudio posterior a la Segunda Guerra Mundial por R.L. Swank y W.E. Marchand propuso que dos porciento de los soldados eran "psicópatas agresivos" que no sufrían del remordimiento o trauma asociado con matar. Uso la palabra sufrir porque cuando el trabajo de los soldados es matar, aquellos atados por su conciencia sufren al hacer su trabajo. Tendemos a rechazar el concepto de asesino dispuesto porque ofende nuestras sensibilidades más delicadas, pero un sociópata controlado es invaluable en los campos de la matanza. Aquellos que poseen tal temperamento son asesinos naturales y muchos han servido bien a su patria. El problema yace en identificar a estos individuos y posicionarlos donde pueden ser más efectivos.
El término psicópata trae a la mente imágenes tales como Psycho o El Silencio de los Inocentes. Hay términos menos inflamatorios como sociópata, tipo de personalidad antisocial o personalidad poco controlada que aplican a la misma gente. El significado de estos términos han cambiado e intercambiado en la última mitad del siglo. Psicópata se asocia ahora casi exclusivamente con acciones violentas más que con propensión a la violencia. Los últimos tres términos todavía se usan más o menos intercambiablemente para denotar alquien que carece de emociones sociales y frecuentemente recurre a la violencia, decepción o manipulación como medios para obtener lo que quiere. Esta gente constituye 3 o 4 porciento de la población masculina y 1 porciento de la femenina. Tales personas que entran a la milicia no son monstruos esperando ser soltados. Pueden ser emocionalmente estables, soldados productivos, y si son puestos en la situación correcta, matarán al enemigo agresivamente y sin remordimiento. Si estos soldados están en nuestras unidades, ¿cómo podemos identificarlos?
La predisposición para matar es el resultado de la genética y de experiencias en la temprana niñez. Hay denominadores comunes que son indicativos de los asesinos naturales. Mientras que la colección de estos denominadores no son absolutamente determinísticos de un asesino, es un buen marco de trabajo para identificar a esos que pueden tener esta propensión. En general, el asesino natural encontrado en el ejército de los EE. UU. carece de emociones sociales, es un nacido después (no primogénito), se mete en peleas frecuentes de niño, disfruta deportes de contacto, es de un origen de clase media o alta, es extrovertido, tiene inteligencia sobre el promedio y un sentido del humor caústico.
Mientras que no se ha aislado un gen específico de violencia, hay amplia evidencia para sugerir que las tendencias violentas tienden a ser heredadas. El investigador D.C. Rowe establece que algunas individuos tienen el genotipo que los predispone para comportamiento antisocial. Estos individuos se caracterizan por un déficit de emociones sociales que incluyen amor, vergüenza, culpa, empatía y remordimiento. Son agudos vaticinadores del comportamiento de otras personas. Sin tener la limitante de las emociones, se basan exclusivamente en datos actuariales para predecir resultados, nunca basándose en emociones o corazonadas. Se concentran en resultados de corto plazo sin tomar en cuenta las reacciones emocionales de aquellos con quienes tratan. Así que pueden parecer fríos, impersonales y manipulativos.
Como fue mencionado previamente, un asesino natural no es, por lo general, un primogénito. Hijos que nacen después son generalmente más agresivos y tiene menos temor o ansiedad en situaciones peligrosas. Un estudio de la fuerza aérea israelí de sus oficiales desde 1961 a 1966 muestra que los primogénitos mostraban más ansiedad que los nacidos después y que generalmente buscaban posiciones menos peligrosas en la milicia. Los nacidos después con mayor seguridad se ofrecían para el combate y tenían mayor oportunidad de encontrar terroristas en sus patrullas. Un estudio de aces de la aviación de la Guerra de Korea encontró que los primogénitos atacaban al enemigo menos y se mostraban con más ansiedad sobre volar. La posición en la familia también parece relacionarse en los asesinos. Casi todos los asesinos americanos no han sido primogénitos--John Wilkes Booth, Charles Giteau y Lee Harvey Oswald, por mencionar tres. Los nacidos después, por virtud o por ser rutinariamente dominados por sus hermanos, en última instancia sienten menos temor durante situaciones estresantes. Sienten también la necesidad de provar su valía sobre sus hermanos y más rápidamente aceptan retos peligrosos. Un asesino natural ha sido un luchador por la mayor parte de su vida. Pelear frecuentemente de niño no significa que el individuo era un abusón. Más bien, eligió responder a situaciones estresantes con agresión. Arthur J. Dollard concluyó que la agresión es el resultado de la frustración y esta es una reacción humana normal. El sociópata, también referido al tipo de personalidad agresiva infracontrolada, tiene bajos controles internos contra la violencia y se apegará a comportamiento agresivo a menos que sea limitado por rígidos controles externos. Tal persona puede ser condicionada para no responder a la frustración con agresión externa. Así que, si es frustrado por el control del sargento, el tipo de personalidad infracontrolado se mantendrá de la agresión directa y buscará otro blanco para su agresión. Los militares proveen amplias oportunidades como válvula para esta agresión en l forma de entrenamiento físico, maniobras de campo y prácticas de tiro. Es el ambiente perfecto para que un sociópata destaque.
El asesino natural es un atleta agresivo cuya constitución física le permite destacar en deportes de contacto. Deportes combativos proveen entrenamiento de largo plazo en agresión mientras que actúan como catársis de corto plazo o válvulas de seguridad para individuos agresivos. Un estudio patrocinado por el ejército de veteranos de la Guerra de Korea discernió diferencias en las características de los peleadores--aquellos que tomaron acción agresiva en combate--contra los no-peleadores--aquellos que se mostraron histéricos o no responsivos en combate. Este estudio, conducido por la Oficina de Recursos Humanos, concluyó que los peleadores han sido más activos en deportes de contacto como el futbol, el boxeo o el hockey. También concluyó que los peleadores han tenido un 'factor de masculinidad' más alto o 'aventurosidad al aire libre' en ellos. Sus cuerpos eran más grandes; en promedio eran una pulgada más altos y ocho libras más pesados que los no-peleadores. Eran individuos rudos que han canalizados sus agresiones a través de deportes de contacto.
Otro factor discriminante para identificar al asesino natural es su clase social. Asesinos naturales vienen de de clase media o alta. El voluntariado para la milicia ha tenido el lujo de elegir aquellos que serán admitidos en el servicio, y excluirá a aquellos con antecedentes criminales. Los sociópatas siguen una "estrategia de tramposos", para obtener lo que quieren. La carencia de conciena social le permite al sociópata engañar sin sentir remordimiento. Consecuentemente, aquellos que se encuentran en la clase social menos afortunada encontrarán el recurso del crimen a menos que se les coloque en un ambiente altamente controlado. En otras palabras, un sociópata de un origen económicamente deprimido tendrá, con mayor probabilidad, un antecedente criminal, y bajo los estándares de hoy, no será capaz de entrar a la milicia. Así que, los asesinos naturales en el ejército de EE.UU. vendrán, por lo general, de clase media o alta.
Los sociópatas son generalmente extrovertidos. Una razón para esto es la herencia de un sistema nervioso que es relativamente insensible a bajos niveles de estimulación. Individuos con este fisiotipo tienden a ser extrovertidos. Tienen también bajos niveles promedio de adrenalina y buscan experiencias para aumentar ésta. Extrovertidos y sociópatas son menos afectados por la amenaza de dolor o castigo, y tienen mayor tolerancia a este mismo dolor o castigo. Ambos, sociópatas y extrovertidos, se acercarán a situaciones que la mayoría de la gente evitará. Estos factores fueron confirmados por la conclusión de la Oficina de Recursos Humanos de que los peleadores eran extrovertidos, espontáneos y relativamente libres de ansiedad.
El asesino natural tiene una inteligencia sobre el promedio. Como los sociópatas sin recursos económicos, aquellos con inteligencia sobre el promedio terminan en la cárcel. De tal forma que los sociópatas en nuestra milicia son usualmente inteligentes. El estudio de la Oficina de Recursos Humanos encontró que el cociente intelectual de los peleadores era, en promedio, 13 puntos más alto que los no peleadores. Los sujetos de estudio eran todos infantes y la media del grupo era 85, 15 puntos debajo del nivel promedio national de 100. Esto indica que hombres menos inteligentes eran enviados al frente a pelear, pero dentro de ese grupo, los más inteligentes eran mejores peleadores.
Adicionalmente, el asesino natural tiene un sentido del humor caústico que se basa en agudo ingenio y sarcasmo mordaz. Tal sentido del humor hostil actúa como un descargador de tensión, una válvula de alivio. Mientras que normalmente asociamos el humor con un comportamiento amigable, la risa en sí misma es un comportamiento agresivo. La risa es usualmente dirigida a alguien y es infecciosa, con el acuerdo tácido siendo el de "únete o no seas parte del grupo". Con la agresión como tema subyacente, el asesino natural disfruta del humor. Asesinos naturales potenciales pueden ser identificados mediante observación de largo plazo y prueba.
Supervisores pueden buscar por trazas de asesinos naturales en sus soldados. Con el tiempo desarrollarán una relación lo suficientemente cercana con sus soldados para ser capaces de distinguir quiénes encajan en la mayoría de las características de los asesinos. Las pruebas de personalidad también pueden ayudar a identificar a los asesinos naturales. Uno de tales estudios en uso por la milicia es el test de personalidad Myers-Briggs. Considerando las características arriba mencionadas, el asesino natural será con seguridad un tipo de personalidad ESPP (extrovertido, sensorial, pensante, perceptivo) en la prueba. Los tipos ESPP son extrovertidos, altamente adaptivos, lidian con hechos, están sensorialmente orientados, destacan en los deportes, aprenden a través de la experiencia de la vida, prefieren acción a conversación y son rudos en situaciones severas. Emparejando el test de personalidad ESPP con inteligentes, caústicos, hijos no-primogénitos ayudará a identificar potenciales asesinos naturales. El tipo de personalidad ESPP, junto con otros razgos asociados, no es un determinante absoluto de asesino natural o un sociópata, pero provee una buena línea de base. Tipo de personalidad al entrar puede identificar y ayudar a colocar asesinos naturales donde pueden emplear mejor su talento--en la infantería, unidades blindadas y de operaciones especiales.
El soldado individual sí hace una diferencia en los campos de muerte. El asesino natural es un recurso vital para una unidad porque él es una máquina de matar que cambiará el curso de la batalla cuando los ánimos andan bajos. Durante la Segunda Guerra Mundial, 40 porciento de la matanza aire-aire de la Fuerza Aérea fue hecha por el uno porciento de los pilotos. El trabajo de Marshall y el estudio de la Oficina de Recursos Humanos, ambos, encontraron que un pequelo porcentaje de los soldados hizo la mayor parte de la pelea. No es suficiente confiar en el condicionamiento para producir asesinos --la genética y el ambiente de la niñez ya los han amoldado.
Los asesinos naturales traen ventajas ovbias para la unidad. Matarán personalmente al enemigo en manadas. Son líderes naturales que motivarán a otros soldados para matar. También son fieramente competitivos y perseguirán la victoria agresivamente. En una batalla desgastante pueden, por sí solos, inclinar la balanza. Sin embargo, también hay inconvenientes para los asesinos naturales en una unidad. Su naturaleza altamente agresiva puede actuar como un catalizador para la violencia en situaciones delicadas como operaciones de mantenimiento de paz. No quiere decir que crearán atrocidades, que son generalmente iniciadas por tipos de personalidad sobrecontrolados en posiciones secundarias de comando, no por tipos de personalidad infracontrolados. Las atrocidades son el resultado de la liberación de hostilidades reprimidas --no una característica de los sociópatas, que viven por el momento. Los asesinos naturales pueden participar en atrocidades, pero no las iniciarán. Esta actitud de "vivir-por-el-momento" hace la rutina de pacificación difícil para los asesinos. El sociópata ansía la estimulación que el ejército no puede proveerle en tiempos de paz. Marshall concluyó que muchos de los mejores soldados pasaron significativas cantidades de tiempo arrestados --"Pueden pelear como el diablo, pero no pueden hacer la soldada".
Consecuentemente, muchos de estos individuos buscan unidades especialidas más rápidas en la aviación, ranger o en las fuerzas especiales. El asesino natural se aburrirá en una unidad regular y buscará el estímulo de los deportes, las peleas o las drogas. Los soldados naturales están motivados por la competición y la exitación, no por un sentido de sacrificio --no son la clase de soldados que saltarán sobre una granada para proteger a otros.
Otra característica de los asesinos naturales es usurpar la autoridad en una crisis para cambiar el curso del combate. Marshall escribió sobre un sargento cuyas acciones llevaron la batalla y no había sido recomendado para una condecoración. Cuando a su comandante de compañía le fue preguntado por qué, respondió, "Cuando la pelea empezó él prácticamente tomó la compañía de mí. él estaba dirigiendo y los hombres lo obedecían. Tú no puedes condecorar a un hombre que te hará eso a ti." Hay muchas consideraciones para posicionar a los asesinos naturales en una unidad. Si acaban de enlistarse, debe ser asignados a un arma servida por equipo. Esto les proveerá de amplio poder de fuego y los pondrá en posición de motivar a otros. De todas maneras van a buscar esta posición. Si el asesino natural es un oficial no comisionado o un oficial, asignarlo a una posición de liderazgo donde pueda supervisar a quienes jalan del gatillo y que tenga un sistema de armamento a su disposición. Aquí ellos dirigirán con el ejemplo, matando al enemigo y motivando a otros para que lo hagan también.
Los asesinos naturales pueden estar dispersos en la unidad o concentrados, dependiendo de la situación táctica. El oficial típico no podrá por sí solo dirigir una compañía entera en combate. Esparciendo a aquellos que harán el día se incrementarán tus probabilidades de éxito en la batalla. Donde sea que sean colocados, sin embargo, pueden tomar el comando basados en la situaciones y los líderes alrededor. Esto puede ser deseable dependiendo de la calidad y el número de tus otros líderes. Puedes "apoyar" a líderes de abilidad no probada con asesinos naturales. Si hay un punto decisivo bien definido en la batalla, el comandante puede elegir colocar a los asesinos naturales en ese punto. Proveerán esa medida final de resolución en el asalto o serán el núcleo de la defensa. Dado que los asesinos naturales están motivados por la competición y la exitación, no deben ser colocados en posiciones de reserva, donde tendrán que esperar pacientemente, luego arremeter a la menor oportunidad. Rápidos en ir a la carga, irán al sonido de las armas sino es que se les controla rígidamente. En operaciones de pacificación colócalos en posiciones donde no lidiarán habitualmente con combatientes potenciales. Esto minimizará el riesgo de aumentar la tensión en violencia. De la misma forma, durante las operaciones de pacificación, mantenlos activos en ejercicio, escuelas o deportes. Ellos buscarán por sí mismos estas actividades para estar estimulados.
Frecuentemente sabremos acerca de la letalidad de un soldado después del hecho, cuando ha salvado a la unidad y ha sido nominado para un galardón valioso. Si sabías de antemano quién era candidato para levantarse y salvar el día, podías colocar estos soldados en los puntos clave y aumentar tus probabilidades de éxito. Los asesinos naturales están ahí afuera en tu unidad ahora mismo --encuéntralos, y úsalos sabiamente.
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Autor: Mayor David S. Pierson
Traducción: Roberto Hoyos
En línea desde: 12.10.2005